lunes, 16 de septiembre de 2019

¿Puede el internet dejar tonto a su hijo?

En primer lugar déjeme darle la bienvenida este artículo, si ud hizo click en este encabezado es porque comparte como muchos padres, tutores y educadores una misma inquietud: ¿Cómo afectan a las generaciones contemporáneas el uso de las nuevas tecnologías y el acceso al internet?
Déjeme adelantarle la respuesta (spoiler alert) hay buenas y malas noticias; para empezar la respuesta sencilla a la pregunta es no, ni el internet ni prácticamente ninguna herramienta puede convertir a su hijo o hija mágicamente en alguien "tonto". Dejando de lado el hecho de que lo que alguien defina como tonto puede ser muy diferente a lo que otro piense que es alguien tonto, hablamos de una definición muy subjetiva, es entendible que el acceso a internet y a otras nuevas herramientas como las publicaciones y las redes sociales, nos preocupen como adultos.

¿Qué de bueno pueden traer estas interacciones en las que nuestros hijos e hijas invierten tantísimo tiempo? ¿Qué de positivo podría tener que se la pasen todo el dia sin hacer nada más que pegarse al teléfono como si de cemento se tratara? ¿Qué peligros esconden estas aparentemente inofensivas aplicaciones?

Bueno en primer lugar la venteja primordial de las nTICs (Nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación) es la facilidad e inmediatez con la que nos permiten conectarnos, en prácticamente cualquier lugar y cualquier momento con cualquier persona casi como si estuviera presente. Las oportunidades de generar y mantener vínculos importantísimos para nuestros hijos e hijas son vastas, desde mensajes de texto, imágenes, videos, llamadas y video llamadas, las nTics nos permiten mantener un contacto directo con aquellos que amamos y nos permiten expandir nuestros horizontes y conocer nuevas personas en otros lugares del mundo inclusive. Aqui un peligro, es posible que no sepamos bien con uipen nos relacionamos, esta misma posibilidad tan rica de conectarnos es utilizada para la captación de menores por las redes sociales, sin embargo mientras se use responsablemente y con cuidado, la conexión que nos permite es valiosa y poderosa.

En segundo lugar pero no menos importante, las nTICs nos da acceso a un vasto cúmulo de información, desde informacion escolar en la clásica Wikipedia, hasta formación post gradual profesional, pasando por capacitaciones y vídeos prácticos que dan la oportunidad de aprender casi cualquier cosa que uno desee o requiera en un tiempo bastante corto, si uno se vale de sus habilidades investigativas. Internet es el maestro primordial de la actualidad, ¿necesitas refrescar aquel viejo concepto de biología? Youtube te ofrece cientos de videos de 5 a 45 minutos de duración, ¿necesitas aprender a arreglar un auto? Cientos de plataformas te ofreceran información práctica gratuita y no al alcance de un click, o un touch de tu celular de bolsillo. Las oportunidades son virtualmente infinitas. Pero claro, nadie filtra la información por ti, no hay limites para lo que uno cuelga en la red, noticias falsas, tutoriales fraudulentos y todo tipo de información falsa están presentes en el internet todo el tiempo, uno debe ser cuidadosos con lo que decide creer y sobre todo con la información que decide seguir.

Llegados a este punto, por supuesto las nTICs ofrecen muchisimas opciones ludicas y entretenidas para nosotros y para nuestros hijos e hijas, pero en ultima instancia las nTICs son herramientas, nosotros tenemos el poder de decidir que hacer con ellas, bien dirigidas son una oportunidad nunca antes vista de crear conexiones, lazos y aprendizajes como nunca antes había tenido oportunidad nadie en el mundo, pero después de todo uno puede tanto colgar una pintura como romper un cráneo con un mismo martillo.

¿Qué podemos hacer como tutores? Pues primero aprender a usar las nTICs a nuestro favor, la tecnología está pensada para hacer nuestra vida más sencilla, no solo para que los pequeños se peguen a la pantalla. Una vez sepamos usar el martillo, pues podremos colgar cuantos cuadros queramos y evitar tantas fracturas de cráneo como nuestra apertura y dedicación nos lo permita.